jueves, 24 de junio de 2010

Chulco: representa el 9% de los préstamos en todo el país


“Credi Rápido: estamos para cubrir las necesidades de su hogar o negocio, gracias por preferirnos”. Este es el eslogan que consta en las tarjetas de presentación de un negocio de préstamos informales, que Tania Ronquillo, propietaria de una peluquería ubicada en el Guasmo Central de Guayaquil, entrega a su clientela cuando llega a saber que están atravesando calamidades económicas.
Sin embargo, ella no es usurera, sino que promociona a un grupo de amigos: los denominados presta diarios. “Cuando uno está necesitado, ellos me dan la plata rapidito, por eso yo si les reparto la propaganda”, comentó.
Pero a diferencia de Ronquillo, hay personas como Miriam Gárate, dueña de una tienda de abastos en la Cooperativa Miami, al sur de la ciudad, que no volverían a solicitar un crédito a estos individuos. “Mientras usted pague ellos son una maravilla, pero hubo una vez en que no pude devolverles a tiempo $50, y me vinieron a amenazar y me dijeron que yo no sabía con quién me había metido, desde ahí dije ni más”.
En definitiva, existen distintos criterios en torno a los chulqueros motorizados, pero más allá de lo que la ciudadanía opine, este negocio, además de ser ilegal, desencadena el cometimiento de más delitos.
El miércoles pasado, en la reunión del Consejo de Seguridad del Guayas, el ministro de Gobierno, Gustavo Jalkh, afirmó que “no se trata solamente de un inocente, entre comillas, negocio de usura, sino que detrás de aquello hay lavado de activos, narcotráfico… que producen luego ajustes de cuentas y cobros violentos de deudas”.
Por su parte, el jefe de la Policía Judicial del Guayas, Edmundo Mera, manifestó que la institución está ejecutando “un plan de investigación” para determinar si los presta diarios tienen relación con los últimos casos de sicariato, pero añadió que “nuestra mayor dificultad, es que los mismos familiares de las víctimas de este tipo de asesinatos no se han atrevido a denunciar, ni mucho menos a colaborar con la policía, y nuestra obligación es trabajar con pruebas, por lo que no se ha podido determinar aquello todavía”.
Por otro lado, esta modalidad de usura no es la única. En la Bahía de Guayaquil, muchos comerciantes han perdido sus negocios por haber firmado letras de cambio o pagarés a chulqueros, quienes suelen emprender acciones legales cuando no reciben el dinero completo.
Tal es el caso de José Medina, quien hace un año le pidió al chulco $8.000 (con un interés del 20% mensual), para invertir en su puesto de ropa. No los pudo pagar a pesar de que vendió su vehículo y su negocio. En la actualidad, su vivienda está en proceso de embargo, acción que fue solicitada por el prestamista.
Según datos del Observatorio de Seguridad Ciudadana de Guayaquil (OSCG), en la urbe se han detectado 98 casos por extorción en lo que va del año, encontrándose dentro de esta modalidad la usura. Pero a pesar de ello, en la Fiscalía del Guayas apenas se han presentado 12 denuncias.
Asimismo, en un estudio realizado por CEDATOS en el 2007, el crédito informal representa el 9% de los préstamos en todo el país, el mismo al que recurren más del 75% de los pequeños productores y empleados autónomos o informales.
Además, se determinó que la tasa de interés promedio al año por parte de los chulqueros es de aproximadamente 132% (11% mensual), a diferencia de la tasa del crédito formal, que es de 5 a 10 veces más baja.
Carlos Córdova, vicepresidente ejecutivo de dicha encuestadora, señaló que el estudio se está actualizando, “pero los datos no variarán significativamente”.

1 comentario:

  1. Súper interesante. Pero el problema de los prestamos tanto a chulqueros como a entidades bancarias, es que estas últimas ven muchas largas al asunto para poder prestarte algo de dinero. Esto hace que las personas de escasos recursos recurran a los prestamistas informales. Se debería incentivar a los bancos a agilitar los procesos de acreditación de un préstamo. Y es muy cierto eso de que detrás del chulco existen más delito: sicariato, lavado de dinero, extorsión. Por ese lado, la policía y departamentos de justicia deberían cambiar sus normativas para no solo trabajar con las escasas declaraciones que parientes de víctimas puedan dar, pues ellos también están atemorizados de perder la vida.

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